domingo, 1 de junio de 2008

LOS EXTREMOS

No me gustan los extremos. No me gusta la gente que acusa a otro de ser inadaptado hippie comunista rojillo ladrón, cuando tiene una empresa que proporciona resultados extraordinarios y hace lo imposible para declarar dos € menos a Hacienda, que somos todos, o al menos eso dicen. De momento yo sólo pago. Jaja, pero ese es otro tema. Algún día me tocará recibir, o bueno, a algún otro pobrecito enfermo le salvará la vida en un quirófano, y eso es magnífico. Pero tampoco me gusta la gente que critica sin razón a una persona con unas ideas diferentes a las suyas alegando que son unos fascistas. Así, sin más. ¡Vaya razón!. Quién te ha dicho a ti eso? Estas seguro, o es sólo lo que tu crees? Va esa persona metralleta en boca, criticandote a ti y a tu forma de vida? NO me gustan los extremos. No son buenos. Porque todo tiene sus cosas buenas y malas. Y si no lo sabemos ver, es que estamos ciegos. No hay nada más bonito en este mundo que conocer cómo piensan los demás, y bueno, aprenderlo si nos apetece.Si nos quedamos en el extremo, nunca evolucionamos. Nos quedamos estancados en la mediocridad de unos ideales impuestos, inamovibles. No sé, para mí, eso sería más que adoptar unos criterios de pensamiento, intrapolar en mí una personalidad ke no me corresponde. No quiero pensar igual ke pensó Marx. Quiero coger lo que me gusta de él. No quiero igualdad, no quiero que un albañil viva como un cirujano. Quiero que los dos vivan bien, que ninguno de los dos tenga que pagar una hipoteca millonaria por la que partirse los cuernos. Quiero que los dos puedan tener una familia y comprar regalos para sus hijos por Navidad.



Si supiéramos respetar, sería magnífico. Si tuviéramos esa capacidad de empatizar siempre colgada en nuestra frente, no deberíamos preocuparnos por estas cosas. El problema es saber siempre dónde acaba nuestra libertad y dónde empieza la del otro.

1 comentarios:

Unknown dijo...

Hey!
Acaso tú también has caído en la tentación de los blogs? Ya veo que sí.... nada mal por cierto

Los extremos nublan la vista haciendo que las cosas se tergiversen y no te dejen ver la realidad, no son buenos, pero aprendes a como NO debes de ser. Marx tenía razón en muchas cosas, pero se equivocaba en otras muchas igualmente, y como él muchos hay ahora. La cuestión es asumirlo, darle la vuelta y deshilacharlo...

Un beso enorme